• TE FUISTE EN SUAVE VUELO

    Que el viento cese su aullar
    que la lluvia no se asome
    que sólo se oiga su nombre
    que el mundo no gire más.

    Que hasta los pájaros callen
    que el sol se convierta en sombra.
    Que esta pena profunda y honda
    convoca infinitos ayes.

    Que los sollozos sean mudos
    que la flor pierda perfume
    que toda alegría se esfume,
    que el mundo ha quedado viudo.

    Que se nos ha ido José,
    sin despedirse siquiera
    se fue su alma sincera
    así, en un dos por tres.

    Te fuiste en suave vuelo
    cual prudente ave callada
    partiste de tu morada
    y dejaste abismal duelo.

    Esta noche el firmamento
    lucirá una nueva estrella
    será tu ánima señera
    velando nuestro tormento.

    (*) Dedicado al compañero José Esteban Fernández.