• LA DESPEDIDA

    María tuvo un grave accidente esquiando, del cual logró sobrevivir sin problemas, excepto por su mano izquierda, que resultó muy complicada y después de un largo y tedioso tratamiento, los médicos habían decidido recurrir a una medida traumática ..., pero ella no quería pensar en eso ahora, toda su atención estaba concentrada en la reunión de despedida que había preparado con tanto esmero.

    El exquisito menú digno del mejor banquete, anunciaba un velada inolvidable. Mango pisco sour de aperitivo, ceviche del Pacífico, roast beef a la inglesa, acompañado de arroz oriental y ensalada griega, Champagne Antis para los brindis... en fin, todo lo mejor para aquel momento previo a cuando María iniciaría una nueva etapa de su vida.

    La ceremonia comenzó en un ambiente de sobria alegría, los invitados eran todos familiares y se respiraba una cuota inmensurable de emoción. María capturaba la atención de los comensales, se le veía nerviosa y serena al mismo tiempo, dispuesta quizás a enfrentar el futuro en las nuevas condiciones que el destino le había deparado.

    Llegado el momento propicio, María se paró acariciándose las manos y dijo:

    --Ahora que estamos todos juntos efectuando esta peculiar despedida, les quiero pedir que brindemos por lo que se va y por lo que queda. Por nosotros reunidos en familia, sin llorar la futura ausencia. Yo -les prometo- sabré enfrentar el desafío que tengo por delante y salir airosa en esta nueva situación... Salud.

  • Todos bebieron en silencio, nadie supo que agregar.... Después de largos minutos en que sólo se escuchaba el ruido de vajilla y esporadicamente de copas, Sofía, la madre de María, mucho más sensible, tal vez por sus años, conmovida y con ojos llorosos exclamó: María, admiro tu coraje, yo en tu lugar no sabría que hacer...

    --No te preocupes mamá, con el apoyo que estoy teniendo de mis seres más queridos que son ustedes, más la ayuda y atención de personas muy competentes, ya me veo en el futuro cercano, haciendo casi todo lo que me gusta hacer, aunque sienta cierto vacío por la irremediable ausencia que a partir de hoy tendré que soportar...

    La jornada continuó con moderada alegría y concluyó, como suelen hacerlo las ceremonias de este tipo, con afectuosos abrazos y besos, con deseos de buena ventura y felicidad. María podía sentir en su pecho el amor que le brindaban, ella sabía que cada gesto de cariño era sincero, y les correspondía de igual manera.

    Al día siguiente María llegó a la clínica temprano. Dijo a la recepcionista, que tenía cita con el doctor Guajardo, que venía a registrarse para la operación, ella le contestó: que bueno que llegó a la hora, a veces el procedimiento toma más tiempo de lo presupuestado, pero el Dr. Guajardo es un especialista muy experimentado, él ha efectuado cientos de amputaciones, veo que es la mano izquierda, por lo menos no es la diestra.