• Cuántos quisieran ser Rey

    Cuántos quisieran ser Rey
    aunque fuera por un día
    para vivir la alegría
    maligna de corromper.
    Que me venga a complacer
    el creyente y el impío
    el risueño y el sombrío
    el trabajador y el vago
    vengan todos con halagos
    que para eso yo he nacido.

    Que me rindan pleitesías
    bien llenas de reverencias,
    jurarme sacra obediencia
    cada noche cada día.
    Que toda la chusmería
    quede postrada a mis pies
    sin ninguna lucidez
    ausente de dignidad
    víctima de la maldad
    sumida en la estupidez.

    Hoy que la Reina y el Rey
    se encuentran en decadencia
    porque existe la decencia
    e integridad a granel.
    Y si intentaran volver
    a aquel esplendor de antaño
    y dominar a su amaño
    tendrían la oposición
    tal vez la revolución
    de este pueblo soberano.